domingo, 25 de septiembre de 2011

#SomosCuentaCuentos

¡Hola!Un amigo y yo hicimos un cuento y lo publicamos por partes en twitter. Ya terminó, pero pensamos hacer otros.Pueden seguirnos como @sourpageturner y @kakolokiyam_

Aquí les dejo la pasada. Está en párrafos muy cortos por el medio que utilizamos. Para encontrar nuestras historias el hash es #SomosCuentaCuentos. Si lo cambiamos también dejaré una notita por aquí.

Gracias.


No sé cómo llegué a vivir en esta cueva cerca del mar. La gente me parece muy extraña y hasta repulsiva; pero... debía comerla para vivir.

Eran comunes las desapariciones en la costa. Todos lo atribuían a las altas mareas. Si alguien fisgoneaba era una ventaja: la comida venía a mí.

Un día llegó un ser humano que no se parecía a ningún otro. Era una chiquilla de unos 14 años. Pequeña, delgada, y  de cabello rubio. Me siguió.

Me vio entrar a la gruta cuando la marea era baja. Pisaba huesos de años atrás mientras seguía al viejo raro de melena canosa.

Ella se escondió tras una roca. Yo arrancaba la carne pegada a los huesos de mi última presa. Fingí ignorar su presencia. Ella era la siguiente.

La marea comenzó a subir. Nadie podría haber salido de allí, las corrientes chocaban con una fuerza tal que despedazaría al hombre más fuerte.

No fingí más. Cuando me acerqué la niña salió de su escondite, dio unos pasos hacia lo que quedaba del fallecido, lo señaló y preguntó: “¿me das?”

A pesar de la oscuridad vi sus dientes relucir. Había un brillo de infancia y maldad en sus ojos. En verdad quería probar. Sentí miedo.

Casi no hablábamos, pero no era necesario. No me dijo su nombre. Éramos testigos de los crímenes del otro.

Sólo estábamos juntos para sobrevivir. Comer, matar, coger. No nos amábamos, yo nunca he amado a nadie. Sólo era instinto animal.

Era una asesina nata, yo un aislado social. Ella era cruel, lo disfrutaba. Yo sólo comía carne humana, no sabía relacionarme con los demás.

Vivimos así por varios años. No sé cuánto tiempo pasó. Se convirtió en una hermosa joven y una asesina perfecta.

Ella sabía que era buena en su tarea, había desarrollado su habilidad al máximo. Se confiaba cada vez más, esa fue mi perdición.

Una noche llevó una víctima. Fue distinto. Quería divertirse, torturarla antes de la cena. Así lo hizo. Entonces supo que no necesitaba más de mí.

A la mañana siguiente del festín me encontré solo. No me molesté en buscarla, ya llegaría más tarde. De saber mi destino hubiera huido.

Horas después, escuché un fuerte barullo entrar a la cueva. Lloraba y hacía gala de una gran actuación. La pequeña perra me había delatado.

La habían sorprendido secuestrando un bebé. Mintió, dijo que la había obligado a llevármelo hasta la cueva. A él y a los otros desaparecidos.

Ahora me encuentro esperando a que caiga la guillotina sobre mi cuello, mientras ella sonríe entre el público. Ya no hay testigos que la delaten.



jueves, 11 de agosto de 2011

Una mujer

No podía dar crédito a sus ojos. Esa rubia era lo más hermoso que había visto en la vida. Magda sintió cosquillas en el estómago y en otras partes. Cuando se dio cuenta que llevaba unos 15 segundos sin la hablar, la empleada repitió- Buen día. ¿Qué va a llevar?

-Un capuchino frappé- respondió avergonzada.

Discretamente miró sus senos perfectos y descubrió un gafete con su nombre: Rosalía.

Magda le llevaba unos 15 años, la chica tendría a lo mucho unos 22. Se sintió vieja, gorda y arrugada.

Aún así, fue fielmente a comprar su café matutino para cruzar las 9 palabras diarias con Rosalía.

Magda había tenido muchos novios, pero ninguno que la hiciera sentir así. La verdad sus novios habían sido tan importantes como el mobiliario de su casa: cómodos, aburridos, nada especial. Grandes roperos con llaves pequeñas.

Un mal día llegó con tiempo de sobra a la cafetería desierta. Se sentó a sorber su café en una mesita en donde no perdiera de vista esos ojos verde-miel por los que vivía.

Se abrió la puerta de cristal y entró un joven bien vestido. Rosalía abrió mucho los ojos y casi gritó -¿Qué haces aquí?

-Se me olvidaba ésto.- Y la besó. No fue algo espectacular, fue uno de ésos que dicen "nos vemos luego".

El hombre salió tan rápido como entró y dejó a Rosalía con una sonrisa en la boca.

Entonces Magda tuvo una epifanía. Ya sabía lo que necesitaba para ser tan feliz como aquel muchacho:una mujer. Y no se detendría hasta encontrarla.

Aclaración

Mis cuentos son fantasía, no pretendo ofender a nadie.

A veces escribo mi opinión sobre un tema, pero especifico cuando lo hago.

Gracias.

¿Y si María hubiera dicho "no"?

María se encontraba peinando su larga cabellera negra cuando un resplandor la obligó a voltear.


-¡Aaaaaah! ¿Quién eres?
-Soy el Espíritu Santo, María.Vengo para que seas la madre de nuestro salvador.
-¿Quée? ¡No! ¡Vete!


Y así estuvo visitándola por semanas, fiel a su misión. Incluso intentó seducirla un día cuando llegó con forma de una hermosa paloma, también falló.


¿Por qué no entiendes? Que sea virgen no significa que esté esperando la tarea de Dios. Lo soy debido a que los hombres son repugnantes, sucios y despreciables. Ya le he dicho lo mismo a ese carpintero que no me deja en paz.


El encomendado del Señor por fin entendió que María nunca aceptaría la desagradable labor de cargar a Jesús en su vientre. El mundo no fue rescatado por ningún hijo de Dios, hubo hambre, guerras y pestes. Sin embargo, María vivió muy feliz el resto de sus días después de huir y no dejar rastro. Vivió como una virgen común y corriente que se masturbaba ocasionalmente y lavaba ropa en el río.

Ser fiel

-"Eugenia", ¿A quién se le ocurre ponerle ese nombre a una bebé? Desde niña ese nombre me condenó a convertirme en señora. Siempre seria y formal ocupando las filas del cuadro de honor en la primaria. Acabé la carrera y me casé con mi único novio. No tuve hijos porque no pude, no porque no quisiera. Mi vida ha sido aburrida. No puede ser que a mis 40 sólo me he acostado con un hombre. Ya me cansé, me voy a divertir-Pensó mientras la prominente barriga de Antonio subía y bajaba al compás de su respiración.

Eugenia se acostó y cerró los ojos, siguiendo el ejemplo de su marido. Soñó que conocía a un hombre atractivo y se acostaba con él, Antonio se enteraba.

-¿Qué le puedo decir? No quiero que me deje. Todavía cuando uno es el cornudo tiene derecho a enojarse, yo ni eso. No lo quiero perder.¿De qué voy a vivir? ¿Y si nadie más me quiere?

Despertó sudando y decidió abandonar su plan, más por miedo que por su alta calidad moral o por el amor restante en su relación.

-No me vaya a quedar como el perro de las dos tortas. Sentí horrible al engañarlo, no me imagino la angustia si hubiera sido real.

Y así Eugenia renunció a su libertad y a un futuro de aventuras prometedoras.

lunes, 11 de julio de 2011

Idiota impune


El mejor amigo de Miranda era Javier,  le contaba todo lo que pasaba por su mente de 15 años. Javier la entendía mejor que cualquier niña.
Ella amaba tomar fotografías y un día decidió llevar su cámara al colegio. De repente alguien se la arrancó de las manos mientras tenía la mirada fija en unos desconocidos que jugaban baloncesto.
-¡Oye!... Ah, eres hermano de Javier, ¿no? Todos ustedes son idénticos de la cara, hasta Vale.
-Sí, me llamo Adrián.
-¿Me la devuelves?
-No.-Dijo sonriente e instantáneamente Miranda frunció el ceño.
-Sólo si me dejas acompañarte a tu casa.
-Supongo que no tengo opción.
Caminaron bajo la calurosa tarde por casi media hora. Adrián intentaba tomarla de la cintura mientras ella se dedicaba a esquivarlo y a fingir que nada sucedía. La verdad es que Miranda sólo tenía ojos para César desde hacía meses.
-Bueno, llegamos. ¿Me la das?
-Está bien, pero… ¿me dejas pasar a tu baño?
Ella tontamente accedió y abrió la puerta de su casa. Tardó más en sacar las llaves de su bolsillo que el tiempo que le tomó a Adrián entrar, cerrar la puerta y derribarla.
El estómago de Miranda se hizo un nudo y el torrente de palpitaciones no se detuvo. ¿Cómo podía estar pasando esto? ¿No eran cosas que sólo pasaban en películas? ¿Por qué Adrián no era como Javier? ¿Por qué había sido tan estúpida?
Forcejearon por dos horas que parecieron un limbo de terror para Miranda.
Varias veces intentó golpearlo, pero la mano de él siempre detenía su puño. Una adolescente de 45 kilos no era suficiente para hacerle daño a alguien del tamaño de Adrián.
Gritó pero nadie la escuchó. Intentó huir pero cada vez que ella se arrastraba lejos él la traía de vuelta a su cuerpo con facilidad. La doblaba en peso y le sacaba al menos unos 20 centímetros de estatura.
Fue un milagro que él no consiguiera lo que buscaba ese día. Quizás Adrián tuvo miedo de que alguien lo encontrara o se cansó de pelear y así como llegó se fue.
Miranda lo odió desde ese día y detestó aún más verlo el resto del año en la escuela. Luego lo olvidó, hasta que un día en la universidad se lo encontró frente a frente en la cafetería.
-¿Qué te pasa?- Preguntó su novio.
-¿Ah? N-nada.- Respondió ella tartamudeante.
La verdad es que Miranda lo odia, pero aún le teme. Y la verdad es que Adrián sigue siendo el mismo idiota impune de entonces.

Adiós

Me sorprendió un poco el frío del metal en mis pies. El Sol brillaba en lo alto, era un día hermoso y común.

Después del trabajo debía regresar a casa, pero hoy me detuve a ver el fútil horizonte.

El vestido se me levantaba con el viento mientras mis tacones vacíos, tirados sobre el concreto del puente peatonal, me veían balancearme encima del plateado pasamanos.

Me despedí de mis amigos del número cuatro y salté.

Pregunta

Hola. Oigan, ¿por qué no puedo comentar en mis propias entradas? Me ha pasado desde hace unos meses. Tampoco me deja comentar en las de una amiga. ¿Cómo puedo arreglarlo?

lunes, 6 de junio de 2011

Ella

Su imagen era más incómoda que mirar fijamente al Sol. Cada vez que la encontraba el silencio entre nosotras gritaba fuerte y claro.

No volví a escuchar su voz después del "nunca más me hables, gracias por echarlo a perder".

Ojalá todo hubiera sido diferente desde el primer día, no hubiera tenido que estrangularla.

El fin

Salí a ver a Cristina a las 4PM, al pasillo, como habíamos quedado.

-Parece como si fueran las 11 de la noche, casi no puedo verte. ¿Qué está pasando?

-¿No es obvio? Debe ser el fin del mundo.-Dijo sonriente.

Entré a mi casa gritando el nombre de mi madre. No la hallé.

Corrí la cortina para buscarla afuera pero lo único que vi fue una ola enorme a punto de chocar contra el vidrio transparente.

A veces me asusta mi imaginación...

...


Estaba a punto de dormir cuando escuchó ruedas justo afuera de su ventana, no ruedas grandes, pequeñas como de una carreola. Silencio y cayó profundamente dormida.

La alarma la despertó como un taladro perforando su cráneo. De un manotazo la apagó y se levantó torpemente de la cama.

Entró al baño para lavarse la cara cuando vio una gorda cucaracha intentando trepar por el lavamanos. Con miedo y asco buscó el insecticida en la gaveta y la mató. Tiró el cadáver en una bolsa de basura e indiferente se fue a desayunar.

Entró tocando el frío piso de la cocina con sus pies desnudos y se sirvió un plato de cereal acartonado sin prender la luz.

Finalmente se visitó y decidió despedirse de sus padres antes de ir a la escuela.

Ahí estaban los dos, recostados en su cama pero descubiertos, inmóviles. Con los párpados muy abiertos, como si estuvieran mirando directamente a los ojos de Dios.

sábado, 14 de mayo de 2011

Hora de ser seria

Había momentos en los que Isabel sólo se preocupaba por cuántos puntos podía anotar, por defender su canasta, por no caer con la espalda cuando le daban empujones, por ser parte del equipo, por cumplir con las ligeras tareas de la prepa, por divertirse y ser feliz.

Con poco más de 1.70 metros de estatura, resulta bastante alta entre la multitud de mexicanos dentro del metro que la vieron pasar mil veces con su uniforme. Un número 16 en la espalda, un short y su cabellera larga atada en una cola de caballo.

Pero ha llegado el tiempo de ser seria, dedicarse más a la carrera y de conseguir un trabajo. De ayudar a pagar las cuentas de la casa y parte de su colegiatura.

Ni modo. Nadie dijo que los amores duraran para siempre. Y no cabe duda que ella amó de verdad. Porque… ¿Cómo vas a saber lo que es el amor si no has tenido un balón de básquet en las manos?

Menos antropocentrismo

Me gustan las peleas, no lo niego. Pero las peleas justas. Amo el boxeo y no me molestan las heridas de otros deportes de contacto. La verdad es que creo que le debo parte de mi formación al deporte, me enseñó un par de cosas sobre la vida.

Lo que no concibo es que llamen deporte a un combate parcial. ¿Arte? Tampoco lo creo. Hablo de la tauromaquia.

Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero me gustaría exponer mis puntos. No siempre soy buena para quedarme callada.

Me parece una pelea poco objetiva por varias razones. En cualquier contienda o deporte uno está por voluntad propia y en igualdad de condiciones que el otro. Los toros salen desconcertados y cegados a la plaza, después de estar días en la oscuridad. Heridos para llegar bravos.

¿Y qué hay con los caballos? Si resulta un acto de valentía enfrentar un toro, ¿porqué los caballos? ¿Y porqué no relinchan de dolor? Pues quizá por que muchas veces se les cortan las cuerdas vocales.

Y sé que muchos dicen que hay temas más importantes, como la violencia infantil. Pero, ¿Una persona no puede sentir también empatía hacia un animal? Quizás ese es el centro del problema. Que somos engreídos y antropocentristas, creemos que todo lo que existe (a veces hasta las personas) está en el mundo para nuestro beneficio.

La cultura también es un arma de doble filo, muchas veces acompañada por la tradición. De la tradición debemos aprender y discernir entre lo que sigue siendo adecuado a nuestros tiempos y lo que no. Antes la esclavitud era normal y las mujeres no eran consideradas como personas. No porque algo sea aceptado socialmente y común significa que sea correcto.

La cultura tampoco es algo fijo, puede cambiar a través del tiempo. Resulta un poco hipócrita en ocasiones. En México algunas personas usan la palabra “indio” como un insulto, ¿qué no vemos el color de nuestra piel?, ¿porqué nos creemos algo que no somos?, ¿por qué ese afán de ser rubios o blancos?

Es así con la tauromaquia. Si se hiciera el mismo espectáculo con un ser humano todos se horrorizarían, o quizás no. Nos hemos vuelto insensibles, a diario vemos fotografías de decapitados en los periódicos y no nos producen nada además de indiferencia. En este país se ha derramado mucha sangre últimamente, ¿porqué deseamos ver más muerte?

El arte crea, no destruye. Posiblemente la tauromaquia tenga una fuerte carga simbólica, pero a veces los símbolos se usan para manipular. Un individuo puede ofrecer su vida por una bandera. Los símbolos son transferencias de valores a un objeto, a veces,  perversas.

Yo no condeno a los toreros ni a los amantes de la tauromaquia. No voy a reducir a una persona al término “mala”. Pero quisiera que todos fuéramos un poco más empáticos.

“No hagas a otros lo que no quisieras que te hicieran”. A mí me gustaría tener una muerte digna que no fuera un espectáculo.

Finalmente, quisiera pedir que sean coherentes con sus comentarios. Animalistas, taurinos, antitaurinos…todos. Y que se abra una brecha al diálogo, por que tampoco se trata de imponer una postura, yo no creo en eso.

sábado, 16 de abril de 2011

Cristales en el pecho

Cayó más rápido que una pesada gota de lluvia, se estampó contra el suelo y sintió como si le prendieran fuego en el brazo.

Había saltado del micro sin pensarlo dos veces, seguía atormentada y ensimismada por lo mismo desde hacía meses. Ahora se encontraba tirada a media calle sobre su costado mientras su sistema nervioso gritaba.

Marina había estado deprimida desde Noviembre, cuando su enamorado se fue junto con los días cálidos. Anduvieron el camino lado a lado por casi un año. Él era su adoración, a pesar de su horrible hábito de dejarla plantada y de haberle sido infiel un par de veces.

Cuando se aburrió de ella y la dejó, la adolescente de piel morena estaba segura de que iba a morir. ¿Cómo iba a ser posible vivir con estos cristales encajados en el pecho?

Marina pensaba que el fin de su relación le había causado el peor dolor que alguien pudiera sentir... hasta que se fracturó el brazo en tres partes.

Ahora su cárcel de yeso le recordaría que siempre hay algo peor que ser dejada, que a sus 17 años no sabía nada del amor, que no puede quedarse abrazada a los fantasmas y que siempre hay que poner atención al bajarse de un camión en movimiento.

miércoles, 6 de abril de 2011

Reportaje: Boxeo en la cultura mexicana

“Para el padre la noche del sábado era un lujo…sus tortas se las devoraba entre round y round de las peleas del Púas Olivares, en la Arena Coliseo o en La Arena México…nosotros sentados en el suelo alrededor de sus pies… eran esos tiempos en que ser pobre no significaba sentirse tan jodido” De la novela “¡Pantaletas! De Armando Ramírez.

Desde tiempo atrás el boxeo ha formado parte de la cultura del mexicano. Y no es que la mayoría sean fanáticos (como en el fútbol) pero el boxeo se ha infiltrado en nuestras pantallas, en nuestras arenas y en nuestros periódicos. 

Sobre el tema hay muchas opiniones contrapuestas. Hay quien lo considera violencia injustificada y quien afirma que es uno de los mejores deportes de contacto. Las resoluciones sobre el tema dependen de cada uno. Lo cierto es que es un deporte muy completo en el cual nuestro país se ha destacado en varias ocasiones.

Nuestros 116 campeones mundiales y los que faltan

México es la segunda potencia mundial en cuanto a campeones dentro del boxeo.

Nuestro país se ha destacado en formar campeones mundiales dentro de las categorías de pesos más livianos. Probablemente por la fisionomía del mexicano. Un ejemplo de nuestros campeones es Ricardo “Finito” López quien se retiró invicto después de haber ganado y defendido los títulos de los cuatro organismos más reconocidos del boxeo.

Actualmente contamos con cuatro campeones del Consejo Mundial de Boxeo (WBC).Gilberto Keb Baas (minimosca), Tomás Rojas (supermosca), Humberto Soto (ligero) y Saúl Álvarez (superwelter). Y con cuatro campeones en la Asociación Mundial de Boxeo (WBA). Juan Manuel Márquez en la categoría de peso ligero, Jorge Solís en superpluma, Hugo Cazares en supermosca y Giovanni Segura en minimosca.

“Pues mi idea era llegar a ser campeón del mundo y tratar de ganar algunos títulos, hasta ganar el título de campeón del mundo del CMB.” Declaró Oswaldo Rodríguez, boxeador profesional. Los boxeadores profesionales se encuentran con bastante competencia. Todos, o la gran mayoría, sueñan con ser campeones del mundo.

Mientras platicaban dos amigos del gimnasio entre camiones, puestos de películas piratas y la peste del rastro, Luis “Gallito” Ceja comentó: “Imagínate, Chango, tanto esfuerzo para terminar manejando la micro” Son cuestiones que se plantean los actuales boxeadores. ¿Llegarán a ser campeones mundiales? Sólo el tiempo lo dirá.

Mexicana y boxeadora

Una vez escuché decir al entrenador Agustín “Zorrita” Luna que las mujeres estaban “de moda” en el boxeo. En realidad no sé cómo era antes, pero actualmente las peleas tanto amateur como profesionales de mujeres ocurren en menor cantidad que las masculinas.

“No me gusta mucho ver como dos mujeres se están dando golpes como dos salvajes ahí… me da pena ver tanta belleza en un cuadrilátero sangrando.” En una sociedad patriarcal, como la nuestra, no es fácil ser boxeadora. Los padres no desean ver a sus hijas con la nariz rota o el pómulo abierto. Algunos entrenadores incluso ignoran a las mujeres. Sin embargo, también tenemos campeonas mundiales.

Después de la Carrera del Pavo, Anabel “Avispa” Ortiz, dijo: “Pues tal vez podría correr la próxima… pero no les aseguro nada porque no soy corredora; soy boxeadora”. Actual campeona del CMB en peso paja, es también madre de dos niñas. “Llego cansada a casa, quiero descansar, dormir y no se puede porque hay que preparar la comida” contó Anabel.

La campeona peso gallo del CMB, Jackie Nava, se prepara para entrar de nuevo al ring el 16 de abril contra Ana María Torres. Jackie, ha destacado en el deporte desde pequeña practicando basketball, lima lama, Kick Boxing, muay thai y por supuesto box. De igual forma, “La Princesa Azteca” consta con un título profesional en arquitectura.

La vida del boxeador mexicano

Caen gotas de sudor que se rompen al llegar al piso, Willy ,como lo llaman los amigos, está cansado más no agotado, sabe que aún tiene mucho para dar. No para de hacer silbar la cuerda mientras salta, debido a la gran velocidad. Y así continúa esforzándose en su entrenamiento para ser el mejor.

“Hay que sacrificarse mucho. Hay veces que tienes que dejar a la familia, dejar de comer, mantener las dietas y todas esas cosas…levantarse temprano…Pues sí se me hace a mí difícil…Bueno no difícil, pero sí pienso que es dura la vida del boxeador.”

La vida del boxeador es complicada y no sólo por los entrenamientos, sino también por las implicaciones sociales. “Mi familia…de hecho nunca han estado de acuerdo en que practique este deporte. Entonces como que no les gusta, pero gracias a Dios me apoyan.” Testifica Oswaldo Rodríguez, campeón del Cinturón de Oro en el 2008.

A pesar de ser boxeadores profesionales e incluso campeones de torneos importantes, no alcanza para ganarse la vida. Sólo quienes ya contienden por títulos mundiales o participan en torneos de gran patrocinio pueden darse el lujo de no trabajar. Para la mayoría eso no es posible.

“Mi vida siempre ha sido el comercio, estuve trabajando en diferentes tianguis…por mis puestos no podía llevar a cabo mis entrenamientos.” Comentó Oswaldo acerca del trabajo. Él como muchos otros peleadores, no tiene un título profesional académico.

El boxeo es evidentemente una práctica peligrosa y la mayoría de los boxeadores profesionales ha sufrido alguna lesión. “Sólo una cortada en el párpado” Comenta Willy. “La muñeca y el nudillo”. Cuenta Ricardo sobre lesiones a causa del vendaje. “Tuve una dislocación de mandíbula y me operaron para evitar que fuera fractura.” Platica Oswaldo.

Así es la vida que eligieron

“Todo empezó como un juego, así  como deporte y el boxeo me empezó a jalar más, me empezó a gustar más boxear y fue como empecé como amateur, igual empecé una pelea…dos y se me fue haciendo un hábito estar en el boxeo.” Dijo Oswaldo acerca de cómo se adentró en éste deporte.

Ellos están conscientes de los peligros, saben que si no tienen suerte incluso podrían morir. Han visto a otros jóvenes convulsionar en la lona del cuadrilátero. Aún así no están dispuestos a abandonar sus sueños de ser campeones mundiales. Y mientras, el pueblo mexicano probablemente los verá desde sus casas a través de la pantalla del televisor.

viernes, 18 de marzo de 2011

Perra frígida

Mucha gente cree que el feminismo es un machismo a la inversa. Hay incluso mujeres que lo creen. Hay mujeres machistas, ¿Porqué no podría haber hombres feministas?

Pero a la mayoría de los hombres (al menos en México), les ofendería ser comparados con una mujer. Ser mujer parece lo peor que les pudiera pasar.

La degradación de la mujer se nota desde nuestro lenguaje. Con groserías como: "El último es vieja", "Me lleva la chingada", "Vale madre", "Pinche rajón", "Puto", "Puta madre". Debo admitir que estas prácticas están demasiado imbricadas en la cultura. Incluso a mí se me salen algunas groserías de éste tipo.

El pasado día de la mujer escuché cosas como: "El día de la mujer es como el del taco", "Deberían hacer un día del hombre", "Ninguna mujer hizo algo lindo por mí hoy".

La verdad es que en nuestro país tiene un día de la mujer y 364 más del hombre. Y no, no quiero revanchismo ni nada parecido. En realidad creo que a los hombres también son reprimidos con nuestra cultura. "No llores, pinche maricón".

Yo no puedo asumirme como feminista porque creo que me faltan muchas cosas por aprender. Pero sé que busca la equidad. Una chica alguna vez me comentó que al menos el nombre le parecía algo tonto. Si bien es cierto que el mundo se construye en gran parte con el lenguaje, creo que lo que importa son las ideas.

Otros hombres creen que las feministas son "perras frígidas" u "odia-hombres". Pero temo decirles que se equivocan, tuve la suerte de conocer a dos de ellas recientemente y esas ideas están tan alejadas de la realidad como la Tierra de Saturno.

Bueno, ahora contaré un poco de cosas que me han pasado. Por las cuales creo que estamos muy lejos de la equidad.
-No me tomaron en serio en el boxeo.
-Me han dicho cosas obscenas en la calle.
-Me intentaron violar.

Es difícil contar esas cosas. Inlcuso si las cuentas, a veces se te acusa a tí por "provocativa".

Creo que hay muchas cosas que cambiar en nuestra cultura, no sólo para nosotras, sino para todos.

Los Sith

Debo admitir que estoy un poco desencantada de la semana. ¿O de la vida?

Asistí a unas conferencias de Comunicación (mi carrera), hay gente a la que admiro mucho pero... algunas personas, que no conocía, me desilusionaron.

Existen investigadores que predican el entendimiento pero humillan a sus alumnos y no aceptan la más mínima equivocación.¿No vamos ahí a aprender?

Un hombre proponía "seducir" a sus alumnos para que siguieran su misma línea de investigación. Pero en realidad los amenaza, ellos realizan las investigaciones y al final él se lleva el crédito (y el dinero).

El mismo sujeto, daba a conocer la siguiente idea. "Todos los estudiantes deberían tener un smartphone para poder realizar sus estudios de educación a distancia en cualquier lugar". ¿Quéeee?

¿No se da cuenta que en México, y en especial en una universidad pública como la nuestra, nadie tiene 5000 pesos para eso? Y si así nos da miedo que nos asalten, con un aparato así, pues más.

Él contestó: "En un país de Latinoamérica dieron laptops a todos los niños el año pasado y pues si te la robaban, el gobierno la reponía" ¿Y cómo piensa que eso pueda ser posible aquí, señor? "Pues con lo que se ahorrará la gente en llevar a sus hijos a las escuelas privadas. Ese dinero se otorgará a escuelas públicas"

Sí. Ese señor está loco. Uno no puede decidir por los demás. Por eso y muchas cosas más detesté su ponencia.

El mismo día entré a una conferencia de comunicación organizacional. Y la mayoría de los ponentes sólo hablaban de dinero, de "maquillar" a las empresas para que se vieran bonitas. Quitándose responsabilidad de encima.

Fue un alivio escuchar que un profesor cacheteó verbalmente a los anteriores y dijo que una organización no es sólo un producto empresarial. Que una organización puede ser un salón de clases, un grupo de personas, hasta una pareja.

Debo decir que agradezco la existencia de personas con una visión menos egoísta. No sólo en Comunicación (donde conozco un puñado), sino en el mundo. Me hacen sentir menos sola, menos estúpida. Me hacen sentir que no estoy creyendo en un cuento de hadas.

viernes, 4 de marzo de 2011

Una amiga

Hoy salí con una amiga. Hace un rato que no salía a solas con ella. La extrañaba un poco.

Llegó tarde como siempre, regularmente es impuntual. Debo decir, que aunque la ame, hay cosas que detesto de ella. Es egoísta, sumisa y dramática. En realidad el motivo de nuestra salida fue que ella se peleara con su novio. Por cosas estúpidas, si me lo preguntan. Ella simpre ha sido una quejica.

Pero bueno, salimos. La llevé a la Feria del libro. Para nosotras ver libros es lo que para otras sería comprar ropa. Nos gustan demasiadas obras, pero no podemos comprarlas todas y eso nos molesta.

Ella es una tacaña. Le tuve que invitar un café, no había comido y se empezó a sentir mal. Pero no importa, ella sabe que yo la cuido.

Decidimos meternos a una presentación de un libro. En realidad no recuerdo el nombre de éste, pero trata sobre las experiencias de mujeres indígenas que tomaron un diplomado. De sus testimonios y luchas diarias.

Como sólo éramos nosotras, nos entusiasmó el tema y en realidad la presentación estuvo bien; sólo nos molestó la gente estúpida. Gente que va sólo a llenar espacios vacíos, que critica sin haber entendido. Yo iba a darles algunas bofetadas verbales, pero ella me detuvo. Siempre es una miedosa.

Compramos un sólo libro que leeremos las dos. "El cielo de los leones" de Ángeles Mastretta. Yo tengo que leer otras cosas de la escuela antes, pero estoy feliz con la elección. Me gustaron mucho "Mujeres de ojos grandes" y "Maridos" de la misma autora.

Al final del día, ella ya no se sentía tan mal. No puede sentirse sola porque yo voy a estar ahí, aunque no esté nadie. Siempre es una debilucha pero yo la regaño y le doy fuerzas.

Regresamos a mi casa, me asomé en el espejo para ver su cara y con una sonrisa me dio las gracias.

lunes, 28 de febrero de 2011

Siempre es difícil empezar

La verdad es que comencé con los deportes porque quería ser algo más que la niñita que leía mucho y hablaba poco, algo diferente que la cerebrito torpe del salón.

A los doce me metí a Ninjutsu, o algo así. Nuestro grupo se separó del oficial entonces ni idea de qué éramos.
Después entré al equipo de basket. Quise entrar porque en los recesos jugaba y era muy mala. En realidad siempre que comienzo algo soy la peor del grupo. En serio, no exagero.

Jugué por 4 años, bueno, el primero no cuenta porque sólo jugábamos a perder el tiempo. Odio perder el tiempo.
Con el pasar de los años me volví "decente", ahora tampoco soy una estrella, pero juego mejor que algunos hombres. Y me siento bien con respecto a eso, mi sudor y mis lágrimas me costó. Hasta me rompí un dedo en el proceso de mejorar.

Siendo más...¿madura? decidí seguir un sueño loco. Quería ser boxeadora profesional, campeona mundial del CMB. Claro, yo sabía que tenía que empezar desde abajo y con ayuda de una amiga encontré un gimnasio cercano.

Tenía tantos planes: la estatal, a los guantes de oro y a dónde se tuviera que ir. Me esforcé como nunca. Entrenaba, corría, peleaba con quien fuera (aunque al principio siempre perdiera).
La verdad es que nunca quise dinero, un carro del año, ni salir en comerciales. Yo quería ser una prueba viviente del "sí se puede", darle esperanzas a todas las niñas que quisieran destacar en cualquier deporte, probar que con esfuerzo y disciplina se puede llegar a donde uno quiera.

Soporté muchos insultos y desaprobaciones. Mi familia odiaba que yo hicera eso. La gente me dijo "machorra", "es que no te quieres", "te va a quedar bien fea la cara", "no es para mujeres". Incluso las personas que se desenvolvían en el deporte decían que yo estaba bonita, que mejor hiciera otra cosa o simplemente que no tenía futuro.

Y es cierto. La verdad es que en el boxeo no tienes futuro si no le importas realmente a quienes te rodean. Si tu entrenador piensa que sólo vas para conseguirte un novio o que él puede seducirte porque eres una adolescente, si te ofrecen como carne de cañon con quienes tienen más experiencia o peso, si por ser mujer no puedes ser persona, entonces no hay porvenir. Siempre me extrañaron las preguntas como: ¿Cuándo te vas a casar? cuando yo me consideraba una niña.

No diré que todos fueron malos conmigo. Eso sería una terrible mentira. Hay gente que siempre me apoyó y estuvo conmigo pero desafortunadamente no pudo ayudarme en mi "carrera" boxística.
Incluso las historias de los desconocidos me inspiraron muchas veces. En una función conocí a un señor que se hizo entrenador porque el sueño de su hijo era boxear. El hombre lo apoyó dejando todo, no discriminó a nadie e incluso se llevó medallas de la estatal gracias a las muchachas que entrenaban con él.

Pero desgraciadamente la mayoría de la gente no es así. Es una vida dura, de sacrificios, frustraciones y trabas. No sé si en otros estados sea más fácil pero espero que sí.

Ahora, después de mucho llorar por el luto de mi sueño fallido (y quizás el más grande que he tenido)comienzo algo nuevo. No sé hasta donde llegaré pero lo intentaré con todas mis fuerzas. Sí, de nuevo soy la peor y me siento frustrada al no lograr rápidamente lo que hay que hacer. Pero la experiencia me ha enseñado que siempre es difícil empezar.

jueves, 3 de febrero de 2011

Necesito vivir


Era un hombre. Como de unos veintitantos, mayor que yo, cansado, hastiado de la vida, aburrido. Miraba lo podrido de la ciudad pasar por la ventanilla.

En el transporte público nadie sabe qué hacer. Es difícil mantener contacto visual con alguien sin sentirte intimidado, también la proximidad nos pone nerviosos.

No sé, no puedo evitar sentir curiosidad y atracción por personas que los demás no toman en cuenta.
Él era lo que llamarían vulgar, pero yo no. Para mí era hermoso. Delgado, con ropas sin marca, holgadas y sucias, un mal corte y peor peinado, tez morena (como el 90 porciento de las personas en el país).

No hablamos. No notó que lo miraba. Aún así, eso me hizo recordar un encuentro que sucedió hace varios años.

Yo tenía unos dieciséis años, tal vez diecisiete. Iba con ropa deportiva negra y sudada. Nunca tenía miedo de viajar sola a ningún lado, me sentía muy valiente. ¿Qué me habrá pasado?

Frente a mí se encontraba el hombre más hermoso que hubiera visto. Sentado con la mirada en su libro, absorto en un mundo imaginario. Quise morderle su cabello rizado, me imaginé que sería como morder una nube.

Con mis ojos como platos continué así un rato. Nunca pensé que lo notaría. Después de un rato se sentó en el suelo, al lado mío. ¿Era eso una señal? ¿Coincidencia? Siempre he sido mala en las relaciones humanas. Me quedé más callada que la noche. Alrededor todo el mundo era un mar de pensamientos alejados de nosotros.

Ya casi llegaba a mi destino. Me alejé, salí del vagón y caminé. Perdí mi oportunidad.

Me encontraba perdida en una colonia desconocida. Empecé a temer y fingí tener sed para comprar un jugo y contar con un pretexto para preguntar por el lugar que buscaba.

Salí de la tienda escudriñando los oscuros letreros con los nombres de las calles. Caminé poco cuando escuché una voz detrás de mí.
-Hola.

La sorpresa fue tal que escupí el trago que le había dado a mi bebida. Me mojé la ropa. Volteé dispuesta a correr o a pelear. Era el chico del metro. Yo no sabía que hacer. No le respondí.
-Tranquila, no te voy a hacer nada. ¿A dónde vas?

Sin hacerle caso a todas mis precauciones contesté:
-A ver unas películas aquí cerca.

Puede haberme equivocado, pudo ser un asesino, pudo haberme secuestrado. Pero esa ha sido mi única historia de amor a primera vista. Fue un casi de muchos meses que nunca fue. Ese hombre siempre fue un acertijo, un filósofo, un dios griego. Nunca mi novio.

A veces lo extraño. Pero lo que más extraño es la fantasía, el altar en el que lo tuve más de un año. Y extraño esa historia que pudo haber sido sacada de un libro.
Eso me falta. Vivir para escribir.
Necesito vivir.

Ser un buen escritor

Hoy en clase nos dijeron que el autor de "La Reina del Sur" dijo que para ser escritor se necesitan 3 cosas:
1. Experiencias vividas
2. Imaginación
3. Técnica
En estos momentos creo que me falta todo. Quizás he vivido cosas, pero me parecen tan comunes e irrelevantes que no las creo propicias para una historia. Y de ahí brincamos al siguiente punto: imaginación. No sé, ya no me puedo imaginar nada. Y tocando el punto número tres. No tengo técnica, no estudio Letras hispánicas(que me encantaría claro). Leo.. bastante creo. Sin embargo eso no me da técnica.
Y después de esta primera semana de clases sé que poco tiempo me dará para leer novelas. Ya la mayoría serán textos científicos y no es que me desagraden, sólo que... siento que no me alimentan. No me hacen sentir... bueno, quizás me hagan sentir un poco más intelecutaloide (por que para nada soy una intelectual)pero algo les falta.
Ya no puedo hacer metáforas, ni describir de formas poco trilladas un objeto o persona. Simplemente no puedo.

domingo, 30 de enero de 2011

Libros de revolución

Un viejo reporte de Tropa vieja y Los de abajo.

El libro de “Tropa vieja” trata de la vida militar de Espiridón Sifuentes. Él llega a esa vida después de ser encarcelado por ebrio y peleonero. Las autoridades de La laguna deciden mandarlo al ejército porque se necesitan hombres como él y ahí ya no dará más problemas.
Sifuentes se va a Monterrey dejando atrás a su querida madre y a su compadre Celedonio, quien promete cuidarla.
Espiridón cuenta cómo funciona el ejército desde dentro: cómo sufren los soldados por sus familias que se encuentran lejos, cómo terminaron ahí (muchas veces a la fuerza), la poca comida que reciben, los golpes e insultos que soportan diariamente, el uso de drogas para sobrellevar la dura vida, etc.
Las semejanzas que encuentro entre “Los de abajo” y “Tropa vieja” son: que los personajes hablan del mismo problema visto desde los distintos frentes de batalla, el lenguaje coloquial en el que hablan los personajes, que se habla acerca de la mujer revolucionaria y que ambos protagonistas sufren  grandes pérdidas en la guerra.
Los personajes principales de ambos libros tienen también sus similitudes; tanto Demetrio Macías como Espiridón Sifuentes  pertenecen a pueblos, a la clase baja, entran al conflicto armado por motivos diferentes a sus convicciones políticas y el final para ambos protagonistas no  podría llamarse “feliz”.
Poco antes del final, Demetrio promete regresar con su familia y olvidarse de las batallas (cosa que no cumple).
Mientras que a Espiridón no le queda más que permanecer con su mujer por el hecho de haber perdido un brazo en combate. Los acontecimientos bélicos no sólo le arrebataron a algunos amigos, a su madre y su brazo. También lo dejaron inútil para la vida del trabajo.
Para ambos personajes la vida revolucionaria se convierte en la única forma de existencia que conocen, no buscan ya un cambio político o social; por momentos la sufren y en otros la disfrutan (o por lo menos la sobrellevan).
El libro de “Tropa vieja” me gustó más porque tiene narración más interesante y se reconocen fácilmente las partes de la novela.
Me gustó que en ambos libros se habla un poco acerca de las mujeres que vivieron en la revolución, ya sea de un frente o del otro.
También me gustó la participación de personajes ajenos a los pueblos que querían participar por convicción política y social: Luis Cervantes en “Los de abajo” y el reportero Otamendi en “Tropa vieja”.
Creo que leyendo ambos libros nos podemos dar cuenta que en la guerra no existen buenos ni malos, que en la guerra participan sólo personas, muchas veces personas manejadas por otras con un mayor poder.

Reyes 2009

Era la tarde del 5 de enero. Hacía frío a pesar de ser casi las dos, la baja temperatura no impedía a la gente pasear por el centro del municipio. Parecía un día normal pero no lo era.

Desde las nueve de la mañana, hora en la cual yo esperaba el camión, vi una escena graciosa. Un montón de colores se acercaban hacia mí. No era otra cosa sino un globero. Me sorprendió la siguiente escena cuando el joven que toca la campana del camión de la basura pasó corriendo a su lado.
Una imagen divertida: muchos colores y ruido ensordecedor.

Luego subí al microbus, me puse mis audífonos y olvidé lo que había sucedido. Al llegar al gimnasio vi a mis amigos inflando muchos globos, parecía como si fuera cumpleaños de alguno pero no era así. Ellos siguieron inflándolos mientras yo entrenaba. Cuando terminé Oswaldo me contó que había comprado 40 globos y los vendería.

Me cambié, me despedí de mis amigos y decidí ir a visitar a uno más a su puesto. Llegué y me contó que Oswaldo no iba a vender nada, que le dejó el trabajo a Héctor. “Pescadito”, como le llaman a Héctor, es un niño de unos quince años.

Pensé que “Pescadito” era demasiado joven para vender globos, para mí es un bebé. Además seguramente no le iban a pagar mucho. Y lamenté estar en lo cierto porque al amarrar débilmente los globos perdió cuatro.

Y ahí estuve sentada en el puesto platicando con mis amigos de temas insignificantes. Aún así me di cuenta del día poco común, no le había tomado mucha importancia porque ya no soy una niña. Pero no había pensado en quienes trabajan vendiendo juguetes o globos, quienes tienen hijos ni en los mismos niños.

Me pareció triste ver a un niño de unos 6 años diciéndoles a sus papás que juguetes quería que le compraran. Puede ser algo más práctico para ellos, pero quita un poco la magia de ser niño. Cuando creces vas perdiendo esa visión rosada del mundo, es normal, pero me alegro de haberla tenido alguna vez.

En cada esquina del centro de Tlalnepantla había globeros. Globos rosas, azules, verdes y amarillos. Unos más brillantes que otros. Con dibujos de los Reyes Magos o caricaturas.
Incluso pensé en comprar un globo para mí y otro para mi amiga Chio. Obviamente “Pescadito” intento convencerme, pero no escuché. Los globos son efímeros y faltaba mucho tiempo para el anochecer. Además, ¿Cuál era el sentido de hacerlo ahora?

Creía que lo más importante para un niño serían los juguetes en la mañana del 6 de enero. Pero, recordando anécdotas de mis amigos cuando eran pequeños, concluí que comprar el globo para lanzar tu carta también es muy importante. ¿Cómo iban a traerte algo los Reyes Magos si no se los pedías?

No fui a comprar juguetes en la noche,  ni acompañé a alguna mamá a hacerlo. Pero el cinco de enero es todo un espectáculo desde las nueve de la mañana o incluso desde antes.

Familia

Las familias no son perfectas. La Iglesia mormona tiene la creencia de que las familias son eternas. No sé si sea verdad, lo cierto es que todas tienen problemas. Ya sea un divorcio, violencia doméstica, abandono o alguna situación similar.

Muchas veces me quejo de mi padre, en realidad no llevamos una buena relación. Nunca coincidimos en nuestros puntos de vista. También supongo que sigo resentida porque nunca estuvo presente.

Nunca tuve una figura paterna. Tal vez pudiera ser un tío que me visitaba cuando era pequeña,  pero desafortunadamente un asaltante lo mató. Recuerdo poco de él, pero tampoco tengo muchas memorias de mi padre.

Y no es porque mi padre no quisiera estar conmigo. Mi padre es un militar jubilado. Ahora trabaja en la policía federal. No sé porqué le gustan los trabajos así.

Lo que no notamos cuando somos niños o jóvenes es que nuestros padres también tuvieron padres y posiblemente ellos tampoco hicieron un buen trabajo. Pensamos que deberían saber cómo ser padres sólo porque son adultos.

Legalmente soy adulta pero no tengo ni la menor idea de cómo cuidar a un niño. Ser padre no es fácil. Y menos si se tuvo una vida sin padres, como es el caso de mi papá.

Nunca  me había contado su historia tan ampliamente como lo hizo esta vez. Nunca quise saberla en realidad. Me bastaba con culparlo por su mal desempeño como padre.

Mi papá, como todo el mundo, tenía un padre y una madre. Vivía con ambos y sus tres hermanos. Nunca tuvieron mucho dinero.

Cuando tenía siete años su mamá murió. Él pasó deprimido bastante tiempo. Su padre trabajaba como obrero y nunca estaba en casa así que él y sus hermanos tuvieron que hacerse cargo de las labores del hogar como lavar, hacer la comida y estudiar.

El abandono hizo que mi papá y sus hermanos se volvieran más independientes, pero también que se la pasaran en la calle. ¿Qué  más podría hacer un grupo de niños? El mayor de sus hermanos tenía diez años y la menor, meses.
Su padre los mandó a un internado católico fuera de la ciudad en Ozundilla, Estado de México. Ellos no soportaban estar encerrados. A sus tías no les pareció y los regresaron a la casa pero tampoco quisieron hacerse cargo de ellos con excepción de la menor.

Continuaron la vida de pobreza y descuido pero al crecer decidieron trabajar. Mi padre pasó por muchos empleos: vendedor, obrero, ayudante de zapatero y demás. Lo que fuera para ganarse unos pesos.

Abandonó la primaria dos años a causa del trabajo y la depresión. Al volver al estudio lo ayudaron las palabras de maestros entusiastas. También escuchó a su padre, que a pesar de no tener educación, lo aconsejaba en ser siempre muy trabajador y estudioso.

Cumplidos los 16 años entró a la secundaria nocturna. No abandonó el trabajo e incluso se inscribió al Penthatlón.
Siempre le ha gustado hacer ejercicio, supongo que debe ser a raíz de esa buena experiencia.

Dicen que el Penthatlón es la escuela del carácter y la formación ciudadana. Como sea que fuere, hizo que mi padre ganara confianza y se volviera más positivo. También ahí oyó hablar del Heroico Colegio Militar.

Decidió presentar su examen al Colegio Militar, al Politécnico y a la UNAM para continuar con sus estudios. El primero en darle los resultados fue el Colegio Militar. Decidió quedarse allí porque era internado y además le darían dinero para salir.

Mi padre ama su vida militar, supongo que fue una de las mejores decisiones que pudo tomar. Además, mi mamá también es enfermera militar. Si no fuera por eso, mis padres nunca se hubieran conocido y yo no hubiera nacido.


Me encantan las historias.

Sí, me encantan las historias pero no sé...últimamente no he podido contarlas.
¿Porqué será que es más difícil contar nuestra historia? Quizás por miedo.